Hablemos del del vino español: ¿influye el clima en su sabor?

¿Sabías que el clima influye directamente en el sabor y calidad del vino? Este factor puede determinar tanto el crecimiento como las condiciones de la vid, así como los nutrientes de la uva antes de ser vendimiada.
Cooperativismo 📢19 julio, 202233313 min
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¿Cuánto sabes del vino español?

España es uno de los países que más vino produce en todo el mundo. Con más de 10.000 bodegas dentro del territorio nacional, podemos encontrar una gran variedad de vinos gracias a las diferentes características del clima y el suelo de cada región. El boom del enoturismo y las denominaciones de origen no es casualidad, ¡descubramos los sabores de nuestra tierra!

Clasificación y características de los vinos españoles

Las uvas españolas cuentan con una acidez, aroma y pigmento característicos que los diferencian del resto de vinos de otros países. ¿La razón? Los tipos de suelo y el clima tienen mucho que ver. Veamos a continuación cómo se clasifican los vinos españoles y cuáles son las principales características que presenta cada uno de ellos:

Vinos blancos

Este tipo de vino se suele obtener a partir de la uva blanca, que representa aproximadamente al 50% de los viñedos nacionales. Las principales clases de vino blanco que existen en nuestro país son:

  • Moscatel: Elaborado a partir de la uva moscatel, Andalucía, Levante y Navarra son los lugares donde más se produce este vino. Se caracteriza por su tono dorado, aroma floral y sabor fresco.
  • Pedro Ximénez: elaborado a partir de la uva blanca que lleva el mismo nombre, para producir este vino se debe exponer la fruta al sol entre 4 y 15 días. Como resultado, se obtiene un sabor dulce, denso y concentrado, además de colores tostados y dorados.
  • Malvasía: producido sobre todo en las Islas Canarias, su proximidad al mar otorga a este vino bastante cuerpo, unos colores amarillos y dorados, además de un sabor mineral.

Vinos tintos

Elaborados a partir de uva negra, este tipo de vinos se pueden obtener a partir de diferentes procesos como la maceración carbónica o la maduración en barricas de roble.

  • Crianza: con un aroma y sabor muy característicos, este tipo de vino utiliza uvas en su óptima etapa de maduración de diferentes clases como tempranillo, graciano, merlot o garnacha, entre otras.
  • Joven: este tipo de vino se caracteriza por sus colores violáceos, su aroma afrutado y su sabor levemente salado.
  • Roble: presentan un sabor y aroma más sofisticado debido a su proceso de envejecimiento en barrica que puede durar hasta seis meses, aparte del tiempo de reposo en botella.

Vinos rosados

Su color tan característico a medio camino entre el vino blanco y el tinto es fruto de la fermentación de la uva negra en contacto con las partes sólidas del racimo. En función del grado de contacto, se pueden obtener desde tonos rosados a algunos más cobrizos. En cuanto a su sabor, destacan por ser más dulces y ligeros que los vinos tintos, además de presentar aromas florales y frutales.

Vinos espumosos

Aunque el vino espumoso más conocido en todo el mundo es el producido en Francia, en nuestro país encontramos una gran variedad de uvas blancas que son utilizadas para producir cava, sobre todo en la región de Cataluña.

 

¿Cómo influye el clima en el sabor del vino?

A nivel climático, existen tres aspectos fundamentales que inciden directamente en el desarrollo de la vid y el sabor final del vino como son: la temperatura, la lluvia y la luz.

Temperatura: afecta al nivel de azúcar y a la acidez

Es el principal factor que incide de forma directa sobre el crecimiento, desarrollo y maduración de la vid. En invierno, la vid es capaz de soportar temperaturas bajo cero e incluso heladas debido a que en este periodo se encuentra en fase de hibernación. Además, las nevadas pueden aportarle un extra de hidratación que absorberá como reserva para los meses de mayor sequía. En definitiva, las bajas temperaturas ofrecen grandes beneficios a la vid, eliminando también de forma natural los hongos e insectos que suelen aparecer con las altas temperaturas.

Por otra parte, la vid comenzará durante la primavera su fase vegetativa, aprovechándose del contraste que existe entre las temperaturas diurnas y las nocturnas. Gracias a ello, se consigue una maduración lenta de la uva que producirá vinos de mayor calidad.

Lluvia: afecta al crecimiento de la uva

Otro de los factores que inciden de forma directa en el desarrollo de la uva y el sabor final del vino son las precipitaciones. La abundancia o escasez de lluvia puede hacer que se adelante, retrase o se eche a perder el proceso de vendimia en el peor de los casos.

Si la vid no recibe la suficiente cantidad de agua, es probable que se produzca un retraso en su maduración o una reducción de su volumen. En cambio, una cantidad excesiva de precipitaciones provocará un retraso en su proceso de maduración, reduciendo así su cantidad de azúcar y favoreciendo la aparición de hongos y enfermedades.

Durante el invierno el agua de las lluvias se almacena en el suelo, creando una reserva hídrica a la que la vid puede recurrir en momentos de sequía. Por su parte, durante la época primaveral y estival, la vid necesita que las precipitaciones no sean excesivas ya que para que la uva alcance una maduración adecuada es imprescindible que el clima sea moderadamente cálido y seco.

En definitiva, podemos decir que un exceso de precipitaciones podría afectar negativamente a las uvas, reduciendo su calidad y alterando el sabor final del vino. En el peor de los casos, las fuertes lluvias podrían arruinar la cosecha.

Luz: afecta a la graduación y al nivel de azúcar

Por último, la luz del sol es otro de los factores que inciden directamente en las propiedades y sabor final del vino. Y es que, cuantas más horas de exposición a la luz solar tenga la viña, más dulce será la uva. Esto provocará además que la graduación alcohólica del vino se vea incrementada.

El compromiso de Caja Rural con el sector agrícola

Todas las entidades que formamos el Grupo Caja Rural estamos firmemente comprometidas con los sectores de la agricultura y la ganadería, imprescindibles para el buen desarrollo económico de nuestro país.

Por ello, ofrecemos diversos productos y servicios orientados al bienestar de los agricultores y ganaderos con el fin de hacerles su trabajo más fácil. En esta línea, disponemos Seguros Agrarios en colaboración con Seguros RGA, que ofrecen cobertura ante diferentes situaciones, desde accidentes hasta daños por factores climáticos no controlables.

Si deseas consultar más información sobre cualquiera de nuestros servicios, no dudes en acudir a tu entidad de confianza de Caja Rural más cercana o en visitar su página.

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