Pesca sostenible: las consecuencias ambientales de explotar sin límite los caladeros

La pesca sostenible persigue el objetivo de dejar suficiente peces en el mar para permitir que las diferentes especies se puedan reproducir de forma adecuada.
Sostenibilidad16 noviembre, 202139012 min

Como cada 16 de noviembre queremos aprovechar este día para visibilizar el Día del Orgullo Rural, una fecha que nos ayuda a subrayar lo importantes que son las actividades económicas que nutren al sector primario gracias al trabajo realizado desde los pueblos. Así y aunque en muchas ocasiones pongamos el foco de esta efeméride en la ganadería o la agricultura, este 2021, queremos centrarnos en visibilizar la importancia de la pesca sostenible.

La pesca ilegal o no declarada supone cada año una pérdida de 11 a 26 millones de toneladas anuales de pescado, según los datos manejados por la FAO. Para combatir esta realidad, la ONU se ha propuesto virar esta situación hacia un modelo de pesca sostenible que entre en vigor como máximo en el año 2030.  Para ser exactos, la pesca sostenible es el reto número 14 dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que dan forma a la agenda 2015-2030.

¿Qué es la pesca sostenible?

Según la definición desarrollada por el Marine Stewardship Council, la pesca sostenible certificada es aquella que deja los suficientes peces en el mar o el océano para que las poblaciones de cada especie puedan reproducirse de forma adecuada.

Además de evitar la sobrepesca, este enfoque apuesta por la renovación continúa de las poblaciones de peces, lo que a su vez es una garantía en términos de seguridad alimentaria.

La pesca sostenible es uno de los retos ecológicos y alimentarios desarrollados por las Naciones Unidas en el marco de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible.  Es decir, forma parte del mismo plan internacional que pretende acabar con el hambre en el mundo, promover una educación de calidad y universal, alcanzar la igualdad de género o terminar con la pobreza, entre otros compromisos.

Beneficios de la pesca sostenible

Además de fomentar la diversidad de la fauna y flora marina, la pesca sostenible refuerza la idea de que esta pueda mantenerse de forma indefinida sin perjudicar la viabilidad de ninguna especie. Esto logra que se disminuya el despilfarro de recursos alimenticios o que se capturen de manera indiscriminada especies marinas muy amenazadas o en peligro de extinción.

La pesca sostenible certificada por el MSC es, al fin y al cabo, una actividad económica más con la capacidad suficiente para generar puestos de trabajo. Para hacernos una idea, la vida de 3.000 millones de personas depende directamente de la biodiversidad marina y la pesca. Según la ONU, actualmente, la pesca emplea también a más de 200 millones de personas.

Por estas razones, Naciones Unidas ha creado el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, un compromiso que pretende dar salida a retos como los siguientes:

  • Reducir la contaminación de los océanos.
  • Emplear métodos de pesca más selectivos y evitar la captura de especies protegidas.
  • Minimizar el desperdicio alimentario utilizando los peces muertos para fabricar subproductos como harinas.
  • Promover la certificación sostenible de las capturas: A través del desarrollo de sellos internacionales, se fomenta el control y la vigilancia de las capturas.

Prácticas abusivas en el sector pesquero

Para hacernos una idea del nivel de alerta en el que se encuentra la explotación irregular de caladeros, conviene prestar atención a un dato de la ONU: el porcentaje de poblaciones de peces calificadas como sobreexplotadas no ha bajado del 30% desde principios de la década de los 90.

Según apuntan desde organizaciones tan importantes como la Organización Mundial del Comercio, el principal problema es que el mismo sector pesquero que promueve la explotación sin límite de los caladeros, también recibe subvenciones públicas. Así y en concordancia con los datos de la FAO, desde el año 1974, las poblaciones marinas explotadas de forma insostenible han crecido desde el 10% existente a mediados de los 70 al 30% actual.

Si a esta situación le sumamos la pesca no reglada y fuera del foco gubernamental, tenemos el caldo de cultivo idóneo para que esta actividad tan perjudicial para el medioambiente continúe creciendo de forma exponencial. La gravedad es tal que, actualmente, el 58% de las especies marinas presentes en todo el mundo ya han alcanzado su máximo nivel de explotación.

Igualmente, otro de los efectos colaterales de la pesca abusiva es que, como cada vez hay menos población de peces al alcance del pescador, estos tienen que desplazarse más kilómetros mar adentro, con el sobrecoste ambiental y económico que eso supone, tanto para la propia cooperativa pesquera, como para la atmósfera que recibe más gases contaminantes.

Soluciones a la pesca ilegal

Gobiernos y organizaciones internacionales buscan que en el año 2030 la pesca sostenible sea una realidad que se cumpla en sus respectivos territorios de actuación. Para lograrlo, desde Naciones Unidas proponen endurecer el marco normativo que regula la pesca. Es decir, legislar para que la explotación de los caladeros no sobrepase el porcentaje marcado por los biólogos.

Además es necesario aumentar la vigilancia, la persecución y la cuantía económica de las penalizaciones que recaen sobre la pesca no regulada. Organizaciones como la FAO consideran que esto serviría no sólo para garantizar la sostenibilidad ambiental, sino también para reducir los problemas de corrupción política y blanqueo de capitales que están asociados a prácticas ilegales como esta.

Por último, conviene resaltar dos conclusiones extraídas por el estudio realizado por Marine Stewardship Council en nuestro país. Por un lado, el 91% de los españoles cree que es muy importante proteger las poblaciones de peces para garantizar el acceso de los mismos a las generaciones futuras e, igualmente, el 89% desearía tener más información sobre la transparencia y prácticas sostenibles de las compañías a las que compra el pescado.

En resumen, si queremos un futuro más verde y capaz de hacer frente a la demanda de alimentos del planeta, debemos comenzar a interiorizar la idea de que sin un modelo de pesca sostenible no hay forma de garantizarlo. Desde las entidades del Grupo Caja Rural además de promover la visibilización de problemas ambientales como la pesca no regulada, trabajamos por cumplir la agenda 2020-2030 a través de nuestro compromiso por combatir la despoblación y fomentar la inclusión financiera de todos los territorios de nuestra geografía.